Autor

admin

Echando mano de hemeroteca, rescato una interesante reflexión de Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría y autor, entre otros, del libro No te rindas.

El artículo fue publicado en el diario El Mundo el pasado 11 de noviembre, y en él se abordan aspectos relacionados con el liderazgo, como la autoridad, el poder, las características que debe reunir un auténtico líder y la necesidad que tiene nuestra sociedad actual de tener como referentes a auténticos guías ejemplares.

Vivimos en un mundo sin líderes. Bueno, casi sin líderes. La palabra procede del inglés leader, que significa guía, el que va delante dirigiendo a un grupo, el que conduce y abre camino. Se trata de una persona que ocupa un primer plano en la sociedad y que ejerce una función de cierta autoridad. En los últimos años, los líderes se han difuminado. En esta sociedad líquida, en donde todo se mueve, gira, salta, oscila y pierde consistencia, son los deportistas de élite, especialmente los futbolistas, los que ocupan ese papel. Cuando viajo por el mundo con mis libros, mucha gente se sabe de memoria los nombres de los principales jugadores de nuestro país. Eso fuera de nuestras fronteras. Y dentro, lo mismo pero a lo grande.

Es evidente que existen otros ámbitos en donde asoman personas destacadas: la política, la economía, el arte en sus más diversas facetas, la cultura… pero ya el nivel de resonancia ha bajado muchos enteros.

En estas fechas todo el mundo está agitado eligiendo los regalos idóneos para sus seres queridos.

Un regalo, además de un bien físico es una manera de materializar el afecto que sentimos hacia otra persona. Por ese motivo, debe reunir ciertas cualidades que la elección sea la más acertada. Quien regala debe tener en cuenta las preferencias y necesidades del destinatario, lo que éste ya posee, lo que carece, aquello que le urge más, lo que le haría una ilusión especial poseer o aquello, que por inesperado, le sorprendería dejándole un recuerdo imborrable para el resto de su vida.

El boom de este año están siendo los cofres regalo, una selección de experiencias temáticas que permiten a la persona que regala inspirarse ante el amplio catálogo de posibilidades que ofrecen las empresas que se dedican a empaquetar sensaciones en una cajita de escasas dimensiones.

La oferta es muy amplia: escapadas rústicas, pintorescas, cosmopolitas, estancias en hoteles con diseño, noches románticas en lugares con encanto, visitas a parques naturales, enoturismo, catas entre viñedos, exóticos viajes, gastronomía creativa o internacional, cocina de autor, deportes de aventura o de riesgo, tratamientos de belleza, momentos de relax, cursos de buceo, vuelos en globo o parapente, paseos a caballo, conducción de vehículos deportivos en circuitos de carreras, excursiones en Buggy, kitesurf, peluparties o un fin de semana futbolero, que incluye visita al museo de tu equipo, recorrido por sus instalaciones deportivas y asistencia a un partido de fútbol.

Siempre me pregunté quien estaba al otro lado cuando Miguel Gila descolgaba su teléfono y, tras solicitar hablar con alguien, lanzaba su célebre exhortación: “¡Que se ponga!”.

Se han cumplido 10 años de la muerte de uno de los grandes genios del humor español y un referente para todos sus colegas de profesión.

Los creativos de McCann Erickson han encontrado la forma de rendirle un emotivo homenaje en la última campaña de publicidad que han diseñado para la firma Campofrío.

Cómicos…

La campaña institucional de Campofrío, que lleva por título “Cómicos”, ha tomado como eje de comunicación la guerra financiera que agobia a los españoles y que agrava, día tras días, los efectos de una devastadora crisis que no remite.

Los caprichos del destino han hecho que mi hija y mi madre estén cursando la ESO simultáneamente. Ambas están ya en el tercer curso. Durante los dos años anteriores han ido superando las diferentes materias con mucho trabajo y esfuerzo. A menudo, abuela y nieta se llaman para aclarar dudas y comentar algunos de los contenidos de las diferentes asignaturas.

La coincidencia es muy simpática y, a su vez, es una maravillosa experiencia para el resto de la familia que nos permite aprender los valores que cada una de ellas proyecta con su actitud frente al aprendizaje, como la humildad, el espíritu de superación, el esfuerzo, la constancia o la responsabilidad.

Mi hija está en el curso que le corresponde por su edad. Sin embargo, mi madre, como muchas personas de su edad, no pudo estudiar cuando era niña. Pero eso no le ha impedido afrontar este reto en una etapa de su vida en la que se ha liberado de las obligaciones que no le permitieron hacerlo antes.

Siento admiración por ambas. Mientras una trabaja para construir su futuro, la otra se esfuerza para reconstruir su pasado, mientras la más joven quiere descubrir nuevas cosas en su vida; la adulta quiere comprender las cosas que ha descubierto a lo largo de su existencia; la nieta va perdiendo su inocencia, mientras la abuela la va recuperando. Mi hija sueña con qué será cuando complete sus estudios, mi madre habrá completado el sueño de tener estudios. Y lo más importante es que ambas son felices con los retos que se han planteado.

La actual coyuntura del mercado y las tendencias de futuro que se vislumbran aconsejan a las empresas y a los profesionales enfocar adecuadamente sus objetivos para reforzar su posición y descubrir nuevas oportunidades de negocio entre las innumerables amenazas que crecen a su alrededor.

En ese sentido, algunas recomendaciones a tener en cuenta son las siguientes:

  • Priorizar… y centrarse en lo que realmente aporta valor. Antes de tomar decisiones hay que realizarse la siguiente pregunta: ¿aporta valor? Si la respuesta es afirmativa, hay que actuar. En caso contrario hay que desestimar seguir adelante.
  • Probar… sin miedo a equivocarse. Las empresas tienen que aprender a gestionar el éxito y el fracaso. Se aprende más de los derrotas que de las victorias, de los errores que de los aciertos. Hay que crear un clima en el que todo el mundo se atreva a aportar nuevas ideas y sugerencias, y que nadie se sienta coartado por miedo a equivocarse. Y hay que probar a poner las ideas en práctica, porque es posible que muchas funcionen.
  • Disfrutar de las pequeñas victorias… ¡cada día! Levantar la persiana de un negocio es como un partido en el que no se sabe el resultado final. La prescripción y el servicio son los valores principales que definen el estilo de juego de las pymes, satisfacer las necesidades de los clientes todos los días es el resultado que permite sumar puntos en cada partido, y convertir la fidelización del cliente en una política prioritaria es la regularidad que hace ganar torneos. Cada día hay, al cerrar la persiana, hay que disfrutar de aquellas pequeñas victorias que se haya obtenido a lo largo de la jornada.
  • Depurar vicios… Volver a empezar de cero. La rutina es uno de los peores enemigos de los empresarios. Crea vicios y los oculta detrás del conformismo. Hay que revisar cada día el negocio de arriba abajo para reducir ineficiencias, hay que poner todo en cuestión. Y sobre todo, hay que reinvertir gran parte de los beneficios en el propio negocio para innovar y renovarse continuamente.
  • Actitud posibilista… es hacer que las cosas sucedan. Para ello, hay que crear un clima positivo de trabajo. Y además, debe formarse y motivarse a todos los empleados de forma continuada, porque la formación despierta estímulos en las personas y fomenta el espíritu de equipo.

Al final, la capacidad de solventar situaciones complejas depende siempre de nosotros mismos y de nuestra capacidad para adoptar determinaciones fuertes y seguras.

En pleno siglo XIX, el escritor y teólogo inglés William G. Ward apuntaba que “el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas”.

Ajustemos nuestras velas y enfoquemos nuestras estrategias en la dirección correcta para aprovechar todas las oportunidades que tenemos a nuestro alcance.