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El pasado 6 de agosto se produjo el lanzamiento en el mercado español de Art Academy, el nuevo juego educativo de Nintendo para sus consolas DS (DSi, DSi XL, DS y DS Lite). Se trata de un juego dirigido a los amantes de la pintura y el dibujo que les permite aprender y perfeccionar su técnica y sus habilidades pictóricas. La pantalla se convierte en un lienzo perfecto, el lápiz táctil se transforma en lapiceros de distintos grosores y durezas (2B, HB y 2H), en una goma de borrar o en pinceles de punta redonda y punta plana con diferentes grosores que se impregnan de pintura en la paleta electrónica del artista, su propia Nintendo. Si se utiliza las consolas DSi o DSi XL se pueden capturar imágenes con la cámara fotográfica para convertirlas en auténticas obras pictóricas. La tarjeta de memoria SD permite almacenar hasta 80 imágenes, lo que convierte a la consola en una auténtica Galería de arte en la que el artista puede realizar sus propias exposiciones. Este completo maletín de pintura emula los materiales que un pintor utiliza habitualmente y se completa con un curso dirigido por el maestro virtual Vince quien se encarga de instruir paso a paso las diferentes técnicas, realizando todo tipo de sugerencias. Así mismo, se incluyen 50 imágenes de referencia que ayudan a ensayar las nuevas destrezas y habilidades adquiridas. E incluso existe la posibilidad de elegir un marco, una vez finalizada la obra. Art Academy es una creación del estudio de desarrolladores londinense Headstrong Games. ![]() Una Central de Compra y Servicios (CCS) es un “operador que, disponiendo de recursos económicos y personalidad jurídica propia, tiene por objetivo desarrollar actividades y prestar servicios a las empresas independientes que, con espíritu de cooperación, se han asociado a su organización mediante una reglamentación interna, para mejorar su posición competitiva en el mercado”. Esta es la definición elaborada por la Asociación Nacional de Centrales de Compra y Servicios (ANCECO). El espíritu que estimula el fortalecimiento de las Centrales de Compra y Servicios se puede resumir en 6 palabras. Todas comienzan por la misma letra, la “C”: cooperación, coherencia, cohesión, confianza, compromiso y convergencia. Cada uno de estos términos engloba un significado que da sentido a las organizaciones horizontales y determina su verdadero alcance estratégico y operativo. Son las 6 C’s de las CCS:
Si se realiza una evaluación del impacto de cada uno de estos conceptos en cada organización observaríamos que cuanto mayor es el nivel de C mayor es su nivel de competitividad en el mercado en el que opera. Es cuestión de principios. ![]() El gran condicionante del consumidor actual es la modificación de su enfoque vital. El ser humano parece estar librando una batalla interior con la que quiere poner en orden sus valores y sus guías de decisión. En esa lucha, las actitudes altruistas compiten con el deseo hedonista de satisfacer el propio “yo” y, a su vez, con la necesidad de autoconservación, tanto individual como de la propia especie. El resultado es una combinación de conciencias que mueven a los seres humanos en sus actuaciones: ![]() Para garantizar la eficacia de sus estrategias de marketing, las empresas segmentan los mercados por grupos de consumidores, reales o potenciales, que reúnen una serie de características que los hacen homogéneos. Las formas de segmentación más habituales son:
Los nuevos fenómenos sociales citados anteriormente, así como la transformación del enfoque vital de muchos seres humanos, añaden nuevos microsegmentos a los tradicionales patrones de consumidores que cohabitan en el mercado. Los nuevos grupos de consumidores responden también a perfiles homogéneos con necesidades comunes y actitudes de compra similares. Cada empresa debe identificar qué nuevos microsegmentos son potencialmente interesantes para incorporarlos a sus habituales tipologías de clientes. Para evaluar su decisión, deben analizar si son lo suficientemente interesantes para ser rentables y, si lo son, desarrollar estrategias eficaces de marketing para captarlos y fidelizarlos. De este modo, podrá acceder a nuevas oportunidades de crecimiento y, probablemente obtener una ventaja competitiva ante los continuos cambios del mercado. ![]() Alguna vez lo he contado, y quizás sea fruto de una malsana deformación profesional, pero cuando camino por la calle mis pensamientos se dirigen a las marcas que veo, a los anuncios publicitarios o a los establecimientos que voy dejando atrás. Mi cerebro valora lo que ve, imagina cosas nuevas, diseña estrategias, corrige aquello que no le gusta y, sobre todo, aprende de los demás. En mi cabeza bullen las ideas, aunque no sé si corro el riesgo de que se me evaporen las neuronas. Soy “marketiniano”, no lo puedo evitar. Hace unos días, tuve la oportunidad de ver una película con la que me sentí plenamente identificado. Me pareció que era como si sus autores hubieran visto como veo la vida en directo. Es el cortometraje de animación titulado Logorama. La película ha sido galardonada con muchos premios, aunque por encima de todos destaca el Oscar 2009 al mejor cortometraje de animación concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en su 82ª edición celebrada, el pasado día 7 de marzo de 2010, en el Teatro Kodak de los Ángeles. Logorama es una producción francesa, realizada por H5, dirigida por François Alaux, Hervé de Crécy y Ludovic Houplain, producida por Autour de Minuit Productions, y sonorizada por Human Worldwide. Seis años de trabajo han quedado comprimidos en un film que tiene una duración de 16 minutos. La historia retrata perfectamente a nuestra sociedad capitalista, en la que vivimos rodeados de marcas y logotipos, aunque apenas nos percatemos de ello. Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor y enumerar la cantidad de impactos comerciales que estamos recibiendo cada segundo, la mayoría de forma subconsciente. Logorama presenta un mundo comercial, en el que más de 3.000 marcas y logos cobran vida para recrear un apasionante thriller en la ciudad de Los Ángeles, caricaturizando los estereotipos de las películas “made in Hollywood”. La aventura, que está inspirada en el más puro estilo pop art, cuenta con un héroe protagonista, Bibendum de Michelín, un malévolo villano, que recuerda al Joker de Batman, Ronald McDonald, valientes policías, rehenes, armas biológicas, grandes dosis de peligro, persecuciones, disparos y culmina con destructivas catástrofes naturales, ya que un violento terremoto afecta a los pozos de petróleo y provoca un tsunami de oro negro. En el reparto de este original “logodrama” encontramos a “actores” populares como las mariposas de MSN, la mascota de Pringles, el Gigante Verde, el niño de Haribo, Mr. Proper, el niño de Bic, el camello de Camel, el Fido Dido de Seven Up, Tux el pingüino de Linux, los cocodrilos de Lacoste, el león de la Metro Godwyn-Mayer, los ciervos de John Deere, las bolitas de M&M’s o el toro de los Chicago Bulls. Respecto al repertorio de marcas conocidas que se integran en los diferentes escenarios, destacan Marlboro, Esso, Hot Wheels, Audi, BMW, Mercedes Benz, Chevrolet, Gatorade, Avis, HP, Crunch, Fanta, Burger King, Sprite, Jaguar, Prada, Paramount, el muro de Pink Floyd, Evian, Pizza Hut, el símbolo de Bluetooth, Yamaha, Nintendo, X-Box, Subway, MTV, Volkl, Leica, Cisco Systems, Apple, Colgate, Windows, IBM, las letras de Hollywood, el logo de USB, Philips, Panasonic, The North Face, Levi’s, Samsung, Walt Disney, Lego, Jack Daniel’s o Nestlé. Al final, un extraordinario travelling de retroceso, que firmaría el propio George Lucas para su saga Star Wars, va mostrando planetas, estrellas y galaxias representadas con más logotipos, como Universal Studios, Sony Ericsson, Pepsi, Internet Explorer, MasterCard, NASA o Pioneer. Según el productor del film, Nicolas Schmerkin, en el casting participaron más de 45.000 logotipos, por lo que tuvieron que seleccionar aquellos que tenían mayor notoriedad (al igual que hace el consumidor en sus compras diarias). |
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