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El pasado lunes El Economista publicó una entrevista que me realizó hace unos días la periodista Eva Sereno, con motivo de mi reciente nombramiento. Además de analizar los principales efectos que el retroceso del consumo ha producido en el mercado, así como los mecanismos que estamos desarrollando desde Euronics para superar la situación, fue una gran oportunidad para exponer los principales ejes estratégicos en los que quiero focalizar mi gestión.

La cita destacada que da título a la noticia se centra en el reto de consolidar nuestra amplia red de establecimientos asociados y transformarlos en una auténtica cadena de tiendas coordinadas estratégica y operativamente para incrementar su competitividad.

Os la transcribo a continuación. Espero que os guste.


“Debemos convertirnos en auténtica cadena de tiendas”

Aunque lleva desde 1997 en Euronics, Javier Panzano acaba de ser nombrado director general de esta cadena de distribución de electrodomésticos con sede en Zaragoza y que opera bajo el formato de central de compras. Con más de 1.000 puntos de venta en España y una facturación conjunta de cerca de 450millones de euros en 2012,Euronics España afronta nuevos retos como el e-commerce o la multicanalidad a la que se dirige el sector, que en España se ha visto afectado por la crisis. La empresa, que forma parte de Euronics Internacional, espera conseguir un mayor dinamismo en las ventas de la mano de productos tecnológicos innovadores como tabletas, smartphones o televisores LED.

Las instituciones y asociaciones empresariales, como por ejemplo, Cámaras de Comercio, Cámaras agrarias, Confederaciones empresariales o Federaciones sectoriales y multisectoriales de empresarios, constituyen un modelo de asociacionismo que actúa en defensa de los intereses comunes de los asociados a quienes representan.
Cada institución se organiza en torno a unos objetivos y prioridades determinados. Además de prestar un conjunto de servicios a sus asociados, les protegen del intrusismo y de la competencia desleal y actúan como lobbies ante la Administración.

A pesar de que existen instituciones con una larga trayectoria que han conseguido cohesionar a sus asociados, este modelo de asociacionismo se está debilitando por diferentes motivos. Los más habituales son el individualismo y atomización de los intereses de sus asociados, el excesivo número de instituciones existentes, la falta de definición de objetivos, la ineficacia de sus mecanismos internos de gestión, no disponer de recursos suficientes, carecer de información actualizada de la evolución de su sector por no destinar los recursos necesarios a la investigación, tener sistemas de financiación que dependen de aportaciones externas (fundamentalmente de subvenciones de la Administración), la concentración de poder en determinadas personas que limitan la renovación interna, la politización de algunos dirigentes, el acomodamiento, la falta de profesionalización y el bajo nivel formativo de algunos gestores, priorizar intereses particulares sobre los intereses colectivos, la excesiva burocracia interna y la escasa transparencia de la gestión.

La historia de las empresas se escribe a través de las historias de las personas que trabajan en ellas.

Así lo piensa Balay y con esa idea ha desarrollado una atractiva campaña de comunicación que tiene como finalidad transmitir el agradecimiento de todas esas personas a los clientes que, durante más de 65 años, han elegido la marca.

La historia de la compañía comenzó en 1947, en Zaragoza. Concretamente en un taller de 70 m2. Fundada por Esteban Bayona y José María Lairla, en los primeros años se dedicó a la fabricación de transformadores de radio en serie. En aquellos momentos, tan solo contaban con 4 trabajadores. Nueve años más tarde, en 1956, comenzaron a fabricar electrodomésticos.

En la actualidad, Balay cuenta con una plantilla de casi 4.000 empleados y 6 fábricas, siendo además, una de las marcas de electrodomésticos más demandadas por el consumidor.

Gracias por elegirnos es el lema de una campaña de 360º desarrollada por la agencia d6 y ha sido producida por Mind The Gap. Los medios de comunicación empleados para su difusión son televisión (spots de 1’20” y de 30”), prensa, website, redes sociales, marketing directo, mailings, catálogos de producto, material para el punto de venta y un microsite con contenidos de la campaña.

La agencia de medios es Ymedia.

La música está producida especialmente por el estudio Noize, propiedad del cantante y productor peruano Pelo Madueño.

La idea surgió inspirada por los propios trabajadores de las fábricas, en el transcurso de las conversaciones que profesionales de Balay y de la agencia d6 mantuvieron con ellos para realizar una campaña de marketing interno. Las historias que había detrás de cada producto de la marca dieron origen a una de las mejores campañas de la historia de la marca, en la que los trabajadores se convirtieron en estrellas de cine para dar las gracias a los destinatarios de su gran obra: los electrodomésticos.

Se hicieron castings en todas las fábricas. Un director de actuación ayudó a los seleccionados para que perdieran el miedo a la cámara y se expresaran con naturalidad.

El viernes por la tarde, unos minutos antes de que cerraran los comercios de mi barrio, fui a por una barra de pan para la cena. Entré en un establecimiento que ha inaugurado hace unas pocas semanas con un formato mixto de panadería, repostería, cafetería y productos básicos de alimentación.

En el mostrador quedaban algunos productos de bollería. Se intuía que, a primera hora, el surtido debía ser amplio y sugerente. De repente, me vino a la mente la idea de sorprender a mi familia, a la mañana siguiente, con un desayuno diferente, pues aunque a todos nos gusta iniciar el día con croissants, napolitanas o ensaimadas, solemos hacerlo con fruta, cereales o tostadas.

Teníamos previsto madrugar, por lo que pregunté a la persona que atendía a qué hora abrían habitualmente. La respuesta fue contundente: “¿a qué hora te interesa que abra?”.

Hay muchos empresarios, fundamentalmente en el entorno pyme, que están convencidos de que mantener la competitividad en un mercado de baja demanda consiste en reducir sus costes y mejorar las condiciones de compra para abaratar los precios de venta.

Ese es un tremendo error que está dando lugar a encarnizadas guerras de precios en muchos sectores. La principal consecuencia de estas confrontaciones es la continua destrucción de valor en la cadena de suministro, que está abocando al cierre a muchas empresas, tanto fabricantes como distribuidores.

El estado de nervios y la impaciencia les conduce a actuar de forma reactiva en el corto plazo. Es el efecto de la miopía empresarial y la nula capacidad de muchos empresarios y profesionales para aportar innovación a su negocio y desarrollar estrategias que aporten valor al consumidor. Esos son los motivos por los que el precio se convierte en la única esperanza a la que agarrarse para evitar su naufragio empresarial.

Es evidente que se aferran a la idea engañosa de que si bajas los precios y ajustas los márgenes, vendes más. Y eso no siempre es cierto. Y cuando lo es, obliga a alcanzar un incremento importante de la facturación que compense la reducción de ingresos por la venta unitaria del producto o servicio. De no ser así, la continua reducción de precios se convierte en una seria amenaza para la viabilidad del negocio.

En este sentido, el pasado viernes leí un artículo de José María Cubillo publicado en Tu economía, suplemento que acompaña mensualmente al diario La Razón. José María Cubillo es doctor en Economía y director del Departamento de Dirección de Marketing de ESIC Business & Marketing School. A continuación reproduzco el texto completo.

¿Eres de los que anuncias promociones alocadas e improvisadas con las que casi pierdes más dinero del que ganas? ¿O tienes claro que una promoción puede ser muy beneficiosa siempre que sepas cómo, cuándo, y con qué objetivo?

Con los precios no se juega. Es una guerra nadie gana y todos pierden. Bajar precios es una medida fácil, que envía señales inequívocas de agotamiento intelectual, bloqueo mental y callejón sin salida. Una mayoría significativa de empresas españolas reconoce estar, de algún modo, inmersa en una guerra de precios, y aseguran no ser capaces de cobrar por su producto/servicio aquello que, en su opinión, vale. Algo están haciendo mal.