Ver la primera ecografía de un embarazo es una experiencia única. Sólo se aprecia una imagen en negativo. En ella, entre tonalidades de blanco y grises, tienes que adivinar la figura del pequeño ser humano que se está engendrando en el interior de la madre.
El momento es realmente especial. Las emociones que sienten los futuros padres son intensas. En cuestión de segundos, incluso, ambos son capaces de visualizar lo feliz que será la vida de ese diminuto embrión. El miedo a lo desconocido se mezcla con la ilusión, la esperanza y la emoción, dando lugar a un cóctel al que denominamos felicidad.
Entre las numerosas interpretaciones que puede tener esta situación, quiero destacar la capacidad subconsciente de los futuros padres de abstraerse de todo lo negativo que puede ocurrir a partir de ese momento y hacer que prevalezcan los pensamientos positivos. Metafóricamente, la mente, cuando actúa en positivo, es capaz de transformar una imagen en blanco y negro en un precioso lienzo de vivos colores.


