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Dicen que en la Abadía de Westminster está enterrado un obispo anglicano, en cuya tumba hay una inscripción que dice lo siguiente:

“Cuando era joven y libre, y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo.

Al hacerme mayor y más sabio, descubrí que no se podía y me resigné a cambiar mi país.

También resultó imposible.

En mis últimos años, intenté desesperado cambiar al menos a mi familia más cercana, pero fue igualmente inútil.

Ahora, en mi lecho de muerte, caigo en la cuenta de que, si simplemente hubiera cambiado yo mismo en primer lugar, mi ejemplo habría transformado a mi familia. Con su inspiración y su apoyo, habría podido mejorar mi país y, ¿quién sabe?, tal vez habría cambiado el mundo”.

La reflexión tiene su enjundia. Invita a empezar por uno mismo para promover el cambio de todo lo que nos rodea.

Lo mismo ocurre con las empresas. El motor del cambio se encuentra en el corazón de la propia empresa, en las personas que trabajan en ellas.

La gestión del conocimiento

Difundir el conocimiento y la experiencia entre los profesionales que conforman las organizaciones debería ser una tarea obligatoria en todas las empresas.

El conocimiento es un activo al que, a veces, no se presta la atención que merece. La misión de la Dirección General debe centrarse también en capturar, retener, gestionar, compartir, transferir y almacenar todo el talento que existe en su empresa y ponerlo al servicio de los objetivos estratégicos de la compañía.

El aprendizaje corporativo que se obtiene de una adecuada gestión del conocimiento contribuye al desarrollo de determinadas capacidades internas que actúan una fuente de ventaja competitiva para la empresa que lo pone en práctica.

Esa es una de las preocupaciones de Óptima Gestión de Procesos S.L. Por ello, hemos desarrollado un Plan de Formación que pretende poner en valor todo el capital humano de la empresa.

Para expresarlo gráficamente, utilizamos una pirámide con varios niveles de actuación. Cada nivel representa un método de difusión del conocimiento:

  • Nivel 1. En el vértice superior situamos la formación directiva, la más especializada y la que se dirige a un menor número de personas. Para ellos hemos diseñado el programa Máster en Dirección Estratégica y Gestión de Empresas del sector Electro.
  • Nivel 2. En el segundo nivel se encuentra la formación dirigida a las empresas familiares con proyectos de relevo generacional. Para este segmento estamos preparando Fórum Nueva Generación.
  • Nivel 3. A continuación, tenemos la formación presencial, dirigida a los profesionales que desarrollan la actividad comercial de la empresa. La hemos denominado Training Óptima.
  • Nivel 4. Finalmente, en la base de la pirámide, que es la zona de mayor superficie, y por tanto, de mayor alcance, hemos situado la formación online, nuestra plataforma Campus Óptima e-Learning.

El conjunto de los cuatro niveles configuran nuestro modelo de gestión del conocimiento, y tiene como objetivos:

  • Potenciar el aprendizaje
  • Mejorar la cualificación del personal
  • Incrementar la motivación
  • Fomentar la participación
  • Desarrollar la capacidad de prescripción del Punto de Venta

Vivimos en un mundo cada vez más global, en el que la interrelación entre las personas hace que se compartan problemas comunes y que se busquen soluciones similares para afrontarlos. Por eso, la capacidad de reacción de gobiernos, empresas y personas ante cualquier circunstancia adversa se reduce a periodos temporales que rozan la inmediatez.

Al igual que civilizaciones anteriores eligieron a Dios como el núcleo de todas las cosas o movimientos culturales como el Renacimiento situaron al hombre en el núcleo de la creación, nuestro momento histórico ha elegido la Información como centro del Universo.

La Sociedad de la Información ha sustituido sigilosamente a la Sociedad Industrial. La comunicación es el eje sobre el que giran todos los cambios a una velocidad de rotación que se acelera constantemente. Internet es el máximo exponente de la capacidad del hombre para difundir información en cualquier rincón del mundo.

Nuestro planeta se está tiñendo de interculturalidad, como resultado de los continuos fenómenos migratorios que trasladan personas desde los países más pobres a lugares donde los sueños pueden hacerse realidad. Poco a poco se derriban barreras históricas que han separado países, razas y personas. La última, la elección de Barack Obama como primer Presidente de raza negra en la historia de los Estados Unidos.

Las tradiciones más fuertes se imponen sobre las más débiles y las más “comerciales” sobre las que no venden nada. La celebración creciente de Halloween, la llegada de Santa Claus a más hogares, o la inclusión de la Oktoberfest en algunas fiestas locales son tan solo algunos ejemplos de la invasión de otras costumbres.

Medio mundo se lamenta por el deterioro de un planeta que hay que cuidar, mientras otro medio piensa cómo obtener un rendimiento económico del calentamiento global y en abrir nuevas rutas comerciales por zonas que hoy todavía son gélidas e intransitables. Por fortuna, la mayoría tenemos una mayor sensibilización por el medio ambiente y creemos en un desarrollo sostenible.

Las empresas han tomado caminos opuestos. Las grandes son cada vez más grandes, llegando incluso algunas de ellas a ejercer una poderosa influencia sobre gobiernos y países. Las pequeñas sufren los efectos de un mundo global que devora a las menos capacitadas para competir y elimina todas las estructuras ineficientes que encuentra a su paso.

Dentro de un tejido empresarial que está en constante evolución y repleto de incertidumbres, muchos directivos de empresas demuestran una enorme capacidad de adaptación ante la vorágine de cambios. Gestionan en vivo y en directo, ante cualquier circunstancia que se presente. Es el live management, una tendencia que exige profesionales altamente cualificados, con mentalidad global y con capacidad de tomar decisiones en el momento y en el lugar del mundo en el que se encuentren. Son profesionales que saben interpretar adecuadamente su momento en el tiempo y son capaces de dar una respuesta eficaz a las nuevas exigencias de un entorno cada vez más complicado.

En este panorama, emergen con fuerza dos tipos de entidades empresariales, las verticales y las horizontales.

Uno de los primeros efectos que producen los periodos de crisis en el bolsillo del consumidor se nota especialmente en la cesta de la compra. Movidos por la psicosis generalizada y por los mensajes inquietantes que difunden los medios de comunicación, muchos consumidores optan por reducir su presupuesto en la partida de alimentación.

Para ello, eligen diferentes alternativas:

  • Reducen la cantidad que compran de cada alimento
  • Eliminan los productos que califican como “caprichos”
  • Reducen la calidad de los productos que consideran imprescindibles
  • Compran en tiendas que perciben como “low cost”, “low price” o “hard dicount”
  • Cambian sus preferencias de marca, aunque sigan siendo marquistas
  • Sustituyen sus marcas habituales por productos más baratos de marca blanca o marca de distribución, como Carrefour, Hipercor, Hacendado, Aliada, Auchan o Aro Rojo.

La última campaña de publicidad con la que Danone está promocionando tres de sus productos estrella, Actimel, Danonino y Activia, deja entrever claramente que la firma francesa se siente amenazada por el crecimiento de las marcas blancas.

Danone ve peligrar su posición en el mercado en unos segmentos que lidera gracias a una clara diferenciación basada en los componentes y en los beneficios relacionados con la salud, concretamente con el sistema inmunológico, el crecimiento y el tránsito intestinal.



De cuando en cuando nacen marcas que se propagan entre los jóvenes y se convierten en un icono de diseño y originalidad que todos desean lucir. Es el reciente caso de “Cállate la boca”, una marca propiedad de la empresa donostiarra Jolas Park S.L.

Los diseños naif de Oscar Casla encontraron un lienzo perfecto en camisetas de múltiples colores en las que los objetos cotidianos cobran una personalidad propia, a pesar de tener una apariencia infantil.

Lavadoras, furgonetas, coches, huevos fritos, robots, magdalenas, animales, latas de cerveza Heineken, botes de Cola Cao, paquetes de arroz SOS o latas de tomate Orlando, son buenos motivos para ilustrar todo tipo de productos, como camisetas, sudaderas, láminas, llaveros, relojes, tazas, pegatinas, alfombras, mochilas, toallas, bikinis, bañadores, calcetines o paraguas.

Entre todos sus diseños, destacan como identificativos de la marca los modelos retro de las furgonetas Volkswagen, los clásicos Beattle y Mini y la tradicional Vespa.

Cabe destacar, en su amplio catálogo de imágenes, algunos elementos de decoración como las láminas de paisajes, monumentos y ciudades, que conecta con los gustos localistas de muchos de sus usuarios.

El surtido de productos que se exponen en las tiendas de “Cállate la boca” llama la atención por sus colores vivos e intensos, una perspectiva irreal y grandes dosis de espontaneidad, que son los denominadores comunes de la corriente artística naif.

El Ministerio de Defensa ha lanzado una campaña de publicidad en la que quiere resaltar la profesionalidad, el espíritu de superación y la voluntad de servicio de nuestras Fuerzas Armadas. La campaña se sintetiza perfectamente en su propio slogan: “El valor de servir”.

Valor y servicio son los ejes de la campaña y a su vez son los sentimientos que mueven y motivan a un gran colectivo humano, compuesto por hombres y mujeres, valiosos y valientes, que vela por la seguridad de los ciudadanos españoles, son garantes de la paz en países que sufren las secuelas de las guerras y siempre que ocurren catástrofes naturales tienden su mano para ayudar donde sea necesario.

Ambos términos tienen múltiples acepciones, lo cual incrementa su aportación publicitaria.

Así, valor tiene, entre otros significados:

  • Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite.
  • Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros.
  • Fuerza, actividad, eficacia o virtud de las cosas para producir sus efectos.
  • Persona que posee o a la que se le atribuyen cualidades positivas para desarrollar una determinada actividad.

Y del concepto servir se pueden resaltar las siguientes:

  • Estar al servicio de alguien
  • Ejercer un empleo o cargo propio o en lugar de alguien.
  • Aprovechar, valer, ser de utilidad.
  • Obsequiar a alguien o hacer algo en su favor, beneficio o utilidad.
  • Poner en un plato, vaso u otro recipiente la comida o la bebida que se va a tomar.

El anuncio deja de manifiesto el orgullo que sienten sus familiares, sus amigos y el que sentimos todos por las personas y profesionales que se entregan a su misión sirviendo hasta el extremo y entregando, incluso, su vida por aquellos seres humanos que les necesitan.