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En anteriores artículos he abordado la planificación de la incorporación de nuevos empleados a las empresas, bien sea desde la óptica del empleado (Tu primer día), o bien desde la perspectiva de la empresa (Bienvenidos).

El primer artículo ponía el acento en una serie de recomendaciones dirigidas al nuevo empleado que configuraban lo que podría denominarse Plan de autointegración. El segundo artículo enfatizaba en el Plan de acogida que toda empresa debería desarrollar para facilitar la incorporación, sociabilización y el seguimiento de sus nuevos empleados.

En ambos casos, el objetivo es común, conseguir que el “aterrizaje” de los nuevos se realice suavemente y sin traumas.

Si realmente se pretende poner en valor el proceso de acogida de nuevos trabajadores, la Dirección de Recursos Humanos o el responsable de personal, dependiendo del tamaño de cada empresa, debe disponer de un documento que resuma los objetivos y la metodología de la empresa para propiciar la integración, la formación, el desarrollo, la gestión del talento y la correcta transmisión los valores corporativos de la organización.

Dicho documento es el Manual de Acogida.

El Manual de Acogida

El Manual de Acogida debe dar respuesta a todas las etapas del Plan de Acogida, integrando las políticas y procesos de incorporación de nuevos empleados, así como incluir una serie de herramientas útiles para el Responsable de Recursos Humanos y para los propios empleados.

Es un documento de uso interno que va dirigido a los responsables de la empresa, Consejo de Administración, Dirección General y equipo directivo.

Representa la materialización del Plan de Acogida, convirtiéndolo en un compromiso real de la Dirección con sus trabajadores que permanece en el tiempo como una parte más de la cultura corporativa de la organización. Todas las empresas deberían redactar su Manual de Acogida.

Dedico una parte importante de mi tiempo asistiendo a reuniones, como la mayoría de profesionales que trabajan en estrecha relación con otras personas.

Cada nueva convocatoria implica dedicar uno de nuestros recursos más escasos y valiosos: el tiempo, además del consiguiente gasto económico en desplazamientos y alojamiento. Si el resultado es satisfactorio lo consideramos una inversión, pero si la reunión no resulta productiva, nos replantearemos nuestra asistencia en próximas ocasiones. A nadie le sobra el tiempo.

Entre los errores más frecuentes destacan:

  • Las órdenes del día y los contenidos se envían prácticamente el día anterior a cada reunión, con lo que resulta imposible preparar dichas reuniones adecuadamente.
  • Hay reuniones en los que nunca se decide nada. Tan solo se consultan opiniones. Para ello, el correo electrónico ejerce la misma función.
  • No respetar los horarios o alargarse más de la cuenta en cada tema.
  • Las reuniones duran menos de lo previsto porque siempre hay miembros que deben salir con antelación.
  • Los objetivos propuestos no justifican una reunión, pudiéndose utilizar otros mecanismos más eficientes para alcanzar esos mismos objetivos (videoconferencias, teléfono, correo electrónico…).
  • No se crea un clima de confianza adecuado para fomentar el debate y el intercambio de información, por lo que queda todo en una simple exposición de temas.
  • Anulación de reuniones horas antes de celebrarse con el consiguiente perjuicio para los asistentes e incluso con posibles costes económicos (si no se pueden cancelar los billetes de avión o tren).

Reunirse es una sana costumbre. Favorece la relación y mejora la comunicación entre personas que comparten inquietudes, cohesiona a los integrantes de equipos profesionales, amplia el conocimiento que tenemos de los demás, e incluso de nosotros mismos. Pero las reuniones pierden el sentido cuando nos aburrimos, nos resultan repetitivas o nos producen la sensación haber perdido el tiempo.

El libro negro del emprendedor

Emprender no es tarea fácil. Requiere grandes dosis de “saber hacer” y de “querer hacer”. Las empresas son el resultado de combinar los conocimientos y las voluntades de sus promotores. Una mezcla de razón y emoción.

El libro negro del emprendedor es un libro de Fernando Trías de Bes, autor de best sellers como de El vendedor del tiempo, Marketing Lateral (junto a Philip Kotler) y La Buena Suerte, obra que ha sido traducida a 34 idiomas y distribuida en más de 70 países.

Según cita el propio autor, el aspecto que diferencia a este libro de otras obras dirigidas a emprendedores es que su enfoque es totalmente opuesto. En lugar de centrarse en los aspectos técnicos de la creación de empresas y en los Factores Clave de Éxito, el libro explora los principales errores que conducen al emprendedor al fracaso. Para ello, Trías de Bes utiliza el término “Factores Clave de Fracaso”.

La metodología de trabajo empleada para determinar cuáles son los principales motivos que conducen al fracaso de una aventura empresarial se inicia con una extensa documentación acerca del tema y se complementa con una investigación mediante la técnica de entrevistas en profundidad. Dichas entrevistas se realizaron a diversos perfiles de emprendedores, en colaboración con la Fundación Cultural Banespyme de Banesto , institución cuyo principal objetivo es fomentar el espíritu emprendedor de calidad.

Catorce asaltos para vencerse a sí mismo

La estructura del libro es igualmente original. Se plantea como un combate de boxeo entre dos púgiles: el aspirante a emprendedor (el lector) y el campeón mundial de los pesos pesados (el libro). Durante 14 duros asaltos (capítulos) el lector debe sostener en pie su idea de negocio y su deseo de emprender. Si no se desanima por los golpes del rival (los FCF) y consigue mantener su ilusión intacta, el aspirante se convierte en el campeón al demostrar que tiene madera de auténtico emprendedor.

Hace algunas semanas publiqué un artículo que, bajo el título Tu primer día, hacía referencia al proceso de incorporación de nuevos empleados a una empresa, analizado desde la óptica del propio empleado. En dicho artículo citaba una serie de recomendaciones para hacer más fácil su integración en la nueva empresa cuando ésta no tiene un Plan de Acogida.

En esta ocasión, el enfoque del artículo va dirigido a las empresas que emplean nuevos trabajadores y no disponen del citado Plan de Acogida. El objetivo del artículo es proporcionarles unas recomendaciones para que puedan diseñarlo e implantarlo en su organización.

El Plan de Acogida

El Plan de Acogida tiene como objetivo planificar la incorporación, sociabilización y el seguimiento de los nuevos profesionales que se incorporen a una organización.

Las principales empresas e instituciones de nuestro país como BBVA, Correos, Repsol-YPF, Telefónica, La Caixa o Coca Cola, entre otras, dedican una especial atención a la llegada de sus nuevos empleados, poniendo a su disposición el tiempo y los recursos necesarios para explicarles por qué han sido contratados (objetivos), qué es lo que esperan de ellos (funciones) y cómo deben afrontar su actividad diaria (medios disponibles).

La duración de dichos programas de bienvenida puede oscilar desde un día a varios meses. Hay organizaciones que incluyen completos programas de formación y lo alargan hasta dos años.

Para determinar la duración óptima del programa hay que considerar las siguientes fases y cuantificarlas en términos de tiempo:

  1. Bienvenida
  2. Incorporación
  3. Formación
  4. Rotación de puestos (opcional para determinados cargos)
  5. Desempeño de la actividad
  6. Evaluación del empleado

El responsable de Recursos Humanos debe determinar, para cada puesto, cuál es la duración idónea de cada etapa para que el nuevo empleado adquiera los conocimientos, las habilidades y las actitudes deseados, integrándose en su nuevo entorno de relación social y laboral.

¿Empiezas en un nuevo empleo?¿Te vas a incorporar a una nueva empresa? Si es así, estás ante un momento muy especial para cualquier profesional. Imagino que en tu interior se mezclan las sensaciones y sobre todas ellas destaca querer hacer un buen papel, superar nuevos retos y demostrar tu valía.

Tengo el honor de haber impartido formación a personas que hoy son empresarios o desempeñan cargos de gerentes, directores de marketing, directores comerciales, creativos, profesores, consultores, etc. Me ilusiona pensar que en cada uno de ellos haya podido germinar la pequeña semilla que intentaba transmitir en cada una de mis clases, mi pasión por el marketing y la estrategia.

Hoy soy yo el que aprende de ellos y el que se emociona con sus logros.

Una reminiscencia de mi faceta de profesor y formador   es que intento mantener un vínculo especial con algunos de mis ex alumnos, y cuando ellos me lo permiten, me gusta participar en su desarrollo profesional y darles cuantos consejos sean necesarios para que sigan creciendo como personas y como profesionales.

Por eso, cuando alguno de ellos me dice que va a incorporarse a una nueva empresa le lanzo una serie de recomendaciones, algunas de las cuales reproduzco a continuación.