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Formación

El primer impulso antes de abordar este asunto era titularlo: ¿Estamos locos?, pero la cordura me ha aconsejado ser más prudente y buscar un término que no tenga en cuenta mis emociones y tan sólo exprese mi opinión en el tema que quiero exponer. “Expañoles” creo que es un buen titulo.

Del aula al paro

Durante la última reunión del Foro Económico Mundial de Davos, su presidente, Klaus Schwab alertó del riesgo que supone para algunos países de la Unión Europea su elevada tasa de paso juvenil, que en el caso de España se agrava por la situación de sobreendeudamiento de las familias. La deuda de los hogares españoles se está trasladando a las empresas, a los bancos y de éstos, al propio Estado. La gran cuestión que planteaba Schwab es si el pago de esta deuda se va a obtener de los contribuyentes o si se va a transferir a la próxima generación.

La cuestión es muy delicada, porque la tasa de desempleo juvenil (menores de 25 años) en la Europa de los Veintisiete se ha situado en el 21% (20,4% en la Eurozona). España lidera el ranking de países con un abrumador 42,8%… ¡el doble de la media europea! Y sigue creciendo.

Si no somos capaces de resolver este problema, el horizonte de nuestros jóvenes, especialmente en España, puede convertirse en un angosto callejón del que sólo se pueda salir emigrando a otros países. El propio Schwab planteó, rememorando Mayo del 68, que la situación puede empeorar si la juventud acaba revelándose contra las generaciones anteriores a quienes consideran culpables de su situación. En cualquier caso estamos ante una crisis social que puede tener un mal final.

Hay lecciones y profesores que nunca se olvidan. Se conservan en la memoria para siempre por la calidad de lo aprendido y el valor de lo aprehendido.

Probablemente es lo que le ocurrió a los alumnos de la Carnegie Mellon University, en Pittsburgh (Pensilvania) que asistieron, el 18 de septiembre de 2007, a una conferencia de Randy Pausch, experto en Realidad Virtual y profesor de Informática, de Interacción hombre-máquina y de Diseño en dicha institución.

A priori, la sesión consistía en un tradicional ejercicio oratorio titulado The last lecture (La última lección), en el que los ponentes deben recrear qué dirían si se enfrentaran a su última clase antes de morir, a modo de testamento intelectual a favor de sus alumnos.

El único matiz era que, en su caso, la situación era real. Un año antes le habían detectado un cáncer de páncreas, y a pesar del duro tratamiento al que fue sometido, el cáncer se había reproducido. Apenas le quedaban unos meses de vida.

El título de su disertación fue: «Alcanzar de verdad los sueños de infancia«:

En poco más de una hora, Randy Pausch repasó sus principales vivencias, con un sentido del humor encomiable y una entereza atroz. Transmitió palabras llenas de contenido y consejos aplicables a cualquier mortal. Y digo bien, mortal, porque si algo nos recuerda este discurso es que nuestra vida tiene un límite, pero también que nadie nos puede delimitar nunca la intensidad con la que vivimos.

La última lección es una clase magistral que versa acerca de cómo vivir la vida y que nos enseña a enfrentarnos a la propia muerte.

Es también un mensaje para el futuro, dedicado a su esposa Jai y a sus tres hijos, Dylan de 6 años, Logan de 3 y Chloe de 18 meses. La conferencia es como una cápsula del tiempo en la que Randy transmite unas enseñanzas que seguramente servirán, unos años más tarde, como educación para sus hijos de los elevados principios que rigieron la vida de su padre.

El texto de la conferencia se recogió en el libro The Last Lecture, escrito en colaboración con Jeff Zaslow. El libro, convertido en un auténtico best seller, se ha traducido a 32 idiomas. La edición en castellano lleva por título La última lección (Editorial Grijalbo).

Al final del libro, incluso, hay una invitación para crear una Cadena de Optimismo, y no dejar que termine la experiencia de “La última lección”: “Súmate a la oleada de optimismo que está inundando internet. Un vendaval de mensajes positivos que hará historia”.

Superar los muros

En estos tiempos difíciles en los que buscamos la comodidad frente al sacrificio, la inmediatez en la consecución de objetivos y difícilmente aceptamos el NO por respuesta, quiero resaltar un pasaje de la disertación, que hace mención a la superación de los obstáculos con los que nos vamos encontrando en la búsqueda para alcanzar nuestros sueños:
“Cuando un muro aparece en nuestro camino está por alguna razón. No es para detenernos sino para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto deseamos algo.”
Concluyó su intervención diciendo que “no se trata de cómo alcanzar los sueños, sino de cómo encauzar la vida”. Y que “si vives la vida de forma correcta, los sueños acaban viniendo a ti, se acaban cumpliendo”.

Tras escuchar varias veces las versiones completa y resumida de la conferencia, así como después de leer detenidamente el libro, tengo la impresión de haberme “transportado” virtualmente a aquel momento e incluso confieso que he intentado ponerme en el lugar de Randy Pausch para intentar comprender lo difícil que es enfrentarse a una situación así.

Randy Pausch falleció el 25 de julio de 2008, a los 47 años de edad. Quizás no pudo superar el último muro de su vida, pero dejó escritas en la pared unas enseñanzas de gran ayuda para muchas personas en todo el mundo.

Construye tu sueño

En el verano de 2005 leí Construye tu sueño, un libro del extraordinario profesor y asesor de alta dirección, Luis Huete.

Las recomendaciones que realiza el autor resultan muy interesantes, tanto para el ámbito personal como para el profesional. Algunas “perlas” que quiero resaltar son:

  • Las bases para construir un sueño son desarrollar un sentimiento cotidiano de eficacia y poner en marcha un proyecto personal de futuro.
  • Fomentar la cultura de que uno trabaja para si mismo, para una empresa que es su propio proyecto de vida.
  • Los sueños se reservan a las personas que optan por “complicarse” la vida y por ensanchar sus conocimientos, competencias, actitudes y creencias.
  • Las actitudes son las palancas que multiplican el efecto de los conocimientos y de las competencias.
  • En nuestro interior reside la llave para el progreso personal y profesional.

Comparte tu sueño

Me pareció tan interesante y motivador que propuse a Luis Huete asistir a unas Jornadas de Reflexión que organizamos anualmente en Euronics. Fue un éxito, ya que contagió a muchos de los participantes.

Así mismo, tras la lectura del libro, redacté una lista de sueños que quería (y quiero) alcanzar y me puse en marcha para conseguirlos.

Después de los 4 años transcurridos, puedo realizar una valoración muy positiva de los sueños que se han convertido en realidad.

El primer sueño era escribir acerca de cuestiones que me interesaban y, posteriormente, difundirlas para que pudieran ser de utilidad a otras personas. Fue el embrión de mi blog, creado en 2006, Ideoblogia.

Muchos de los proyectos profesionales en los que he trabajado desde entonces se gestaron en aquel plan o tienen una relación directa con los objetivos que plasmé por escrito.

Hoy estoy plenamente involucrado en alianzas estratégicas, participo en foros sectoriales en los que trabajamos en la mejora de la cadena de suministro, realizo consultoría para empresarios y directivos, participo en la organización de eventos e imparto formación (mi gran vocación) a jóvenes y a directivos.

Y lo más importante, he optimizado la gestión de mi tiempo, reservando parcelas para el desarrollo personal a través del deporte, la lectura y la formación, y sobre todo, dedicando un tiempo muy importante para mi familia y amigos que, en definitiva son los que dan mayor sentido a mi vida.

Además del impulso que supuso la lectura del libro, considero que la clave que permitió dinamizar todos esos proyectos es haber estrechado relaciones con grandes personas y profesionales con los que compartimos inquietudes y objetivos.

Compartir los sueños con otras personas es fundamental para darles vida y convertirlos en realidad.

Dicen que en la Abadía de Westminster está enterrado un obispo anglicano, en cuya tumba hay una inscripción que dice lo siguiente:

“Cuando era joven y libre, y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo.

Al hacerme mayor y más sabio, descubrí que no se podía y me resigné a cambiar mi país.

También resultó imposible.

En mis últimos años, intenté desesperado cambiar al menos a mi familia más cercana, pero fue igualmente inútil.

Ahora, en mi lecho de muerte, caigo en la cuenta de que, si simplemente hubiera cambiado yo mismo en primer lugar, mi ejemplo habría transformado a mi familia. Con su inspiración y su apoyo, habría podido mejorar mi país y, ¿quién sabe?, tal vez habría cambiado el mundo”.

La reflexión tiene su enjundia. Invita a empezar por uno mismo para promover el cambio de todo lo que nos rodea.

Lo mismo ocurre con las empresas. El motor del cambio se encuentra en el corazón de la propia empresa, en las personas que trabajan en ellas.

La gestión del conocimiento

Difundir el conocimiento y la experiencia entre los profesionales que conforman las organizaciones debería ser una tarea obligatoria en todas las empresas.

El conocimiento es un activo al que, a veces, no se presta la atención que merece. La misión de la Dirección General debe centrarse también en capturar, retener, gestionar, compartir, transferir y almacenar todo el talento que existe en su empresa y ponerlo al servicio de los objetivos estratégicos de la compañía.

El aprendizaje corporativo que se obtiene de una adecuada gestión del conocimiento contribuye al desarrollo de determinadas capacidades internas que actúan una fuente de ventaja competitiva para la empresa que lo pone en práctica.

Esa es una de las preocupaciones de Óptima Gestión de Procesos S.L. Por ello, hemos desarrollado un Plan de Formación que pretende poner en valor todo el capital humano de la empresa.

Para expresarlo gráficamente, utilizamos una pirámide con varios niveles de actuación. Cada nivel representa un método de difusión del conocimiento:

  • Nivel 1. En el vértice superior situamos la formación directiva, la más especializada y la que se dirige a un menor número de personas. Para ellos hemos diseñado el programa Máster en Dirección Estratégica y Gestión de Empresas del sector Electro.
  • Nivel 2. En el segundo nivel se encuentra la formación dirigida a las empresas familiares con proyectos de relevo generacional. Para este segmento estamos preparando Fórum Nueva Generación.
  • Nivel 3. A continuación, tenemos la formación presencial, dirigida a los profesionales que desarrollan la actividad comercial de la empresa. La hemos denominado Training Óptima.
  • Nivel 4. Finalmente, en la base de la pirámide, que es la zona de mayor superficie, y por tanto, de mayor alcance, hemos situado la formación online, nuestra plataforma Campus Óptima e-Learning.

El conjunto de los cuatro niveles configuran nuestro modelo de gestión del conocimiento, y tiene como objetivos:

  • Potenciar el aprendizaje
  • Mejorar la cualificación del personal
  • Incrementar la motivación
  • Fomentar la participación
  • Desarrollar la capacidad de prescripción del Punto de Venta