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En noviembre de 2008 publiqué en IdeoBlogía el artículo Gestión horizontal. En él pretendía resumir las innumerables ventajas que aporta el asociacionismo a las empresas y explicar las principales claves que favorecen la competitividad de las organizaciones cuyo origen se fundamenta en la cooperación interempresarial.

Después de varias conferencias, algunos cursos, gran acopio de documentación acerca del tema, entrevistas con los directivos de varias de las principales Centrales de Compra y Servicios de nuestro país y muchas noches en frente del ordenador, el artículo se ha convertido en un libro que también lleva por título Gestión horizontal, pero que en su subtítulo anticipa un contenido eminentemente práctico: Estrategias, técnicas y herramientas para incrementar la competitividad de las Centrales de Compra y Servicios.

El libro se dirige, principalmente, a empresarios y profesionales que quieran poner en marcha una Central de Compra y Servicios, socios, asociados y directivos de las Centrales ya existentes, profesores y estudiantes de Universidades y Escuelas de Negocios y a todas aquellas instituciones relacionadas con la distribución comercial.

El objetivo de esta obra es difundir las ventajas del modelo de negocio de las Centrales de Compra y Servicios como una vía para incrementar la competitividad de las pymes asociadas. Se trata de una guía práctica que resume qué pasos se debe seguir para la creación de una Central de Compras y Servicios y los criterios que deben seguirse para que su gestión sea eficaz, eficiente y exitosa.

Una Central de Compra y Servicios (CCS) es un “operador que, disponiendo de recursos económicos y personalidad jurídica propia, tiene por objetivo desarrollar actividades y prestar servicios a las empresas independientes que, con espíritu de cooperación, se han asociado a su organización mediante una reglamentación interna, para mejorar su posición competitiva en el mercado”. Esta es la definición elaborada por la Asociación Nacional de Centrales de Compra y Servicios (ANCECO).

El espíritu que estimula el fortalecimiento de las Centrales de Compra y Servicios se puede resumir en 6 palabras. Todas comienzan por la misma letra, la “C”: cooperación, coherencia, cohesión, confianza, compromiso y convergencia.

Cada uno de estos términos engloba un significado que da sentido a las organizaciones horizontales y determina su verdadero alcance estratégico y operativo. Son las 6 C’s de las CCS:

  • Cooperación: Su significado es “obrar juntamente con otro u otros para un mismo fin”. El alcance de esta palabra depende de la implicación de cada asociado. Cuanta mayor sea la implicación, mejores serán los resultados.
  • Coherencia: Significa mantener una “actitud lógica y consecuente con una posición anterior”, en este caso, asociarse a una Central. Si alguien se adhiere a una CCS debe hacerlo con todas las consecuencias, convencido que es la mejor decisión para su negocio, y por tanto, le conviene, alinearse cuanto antes al proyecto de la agrupación, para no perder ni un solo minuto ni un solo euro en el mundo de oportunidades que puede tener ante sí.
  • Cohesión: Es la “acción y efecto de reunirse o adherirse las cosas entre sí o la materia de que están formadas”. A quien le incomoda la unión, intenta dividir, tal y como decía Julio César en su célebre frase “divide et vinces” (divide y vencerás). Hay que evitar todos los intentos de división y buscar el alineamiento estratégico con el resto de componentes de la Central.
  • Confianza: El término admite la “esperanza firme que se tiene de alguien o de algo”. A la confianza se llega por el camino de la disciplina. Si todos los componentes de la Central tienen la seguridad que nadie va a traicionar en interés común por beneficiarse particularmente, la confianza será un valor sólido que se transformará en seguridad.
  • Compromiso: Es una “obligación contraída o palabra dada”. Además de los contratos suscritos y las obligaciones adquiridas al asociarse a una Central, el asociado debe ser consecuente y manifestar que “hace suyos los colores de su Central” invirtiendo en la marca corporativa y en el proyecto de la CCS.
  • Convergencia: Significa “dirigirse a unirse en un punto” o “Concurrir al mismo fin”. Para lograrlo hay que asumir objetivos, estrategias y herramientas comunes, es decir, alinearse y trabajar en la misma dirección en la que lo hacen el resto de componentes del grupo.

Si se realiza una evaluación del impacto de cada uno de estos conceptos en cada organización observaríamos que cuanto mayor es el nivel de C mayor es su nivel de competitividad en el mercado en el que opera.

Es cuestión de principios.



Como cada 14 de septiembre, quiero dedicar un post al aniversario de Ideoblogia. En 2009, se cumplen 3 años de la puesta en marcha de este fantástico proyecto virtual, que paulatinamente se ha ido convirtiendo en mi inseparable “compañero de viaje”.

La actualización permanente del blog me exigió introducir en mi vida una serie de hábitos y costumbres con las que ambos, el blog y yo, hemos ido retroalimentando nuestros respectivos contenidos.

Cuando reflexiono acerca de las satisfacciones que me ha proporcionado escribir mis ideas durante este tiempo, me doy cuenta que han sido numerosas. Por una parte ha reforzado mi enfoque profesional sobre las noticias y novedades que se van sucediendo en mi entorno y, por consiguiente, he ido enriqueciendo el conocimiento previo que tenía acerca de determinadas cuestiones

A nivel personal me ha exigido potenciar la constancia, desarrollar un método eficaz de trabajo, estimular la escucha activa, así como la observación y el razonamiento objetivo, mantener siempre una actitud de crítica constructiva y sobretodo utilizar filtros como la empatía, la tolerancia y la sinceridad en la preparación de todos los artículos.

El “Jefe”, SPB, calidad total, innovación, interproveedor, producto recomendado, reputación, ética, carro menú o confianza son algunos de los vocablos habituales que utilizan los profesionales de Mercadona, una empresa familiar, fundada en 1977, que en los últimos años está alcanzando una proyección vertiginosa en el mercado.

Mercadona es una empresa de distribución, cuyo capital es 100% español. Está presente en 46 provincias de 15 comunidades autónomas con una red de 1.233 supermercados (datos de agosto de 2009). La cadena se encuentra en pleno proceso de expansión, ya que en 2008 inauguró 92 nuevos supermercados y realizó reformas en 40 de sus tiendas, aunque también se procedió al cierre de 19 puntos de venta. En el transcurso de 2009 ya ha acometido la apertura de 23 nuevos establecimientos.

Su modelo de negocio responde al perfil de comercio urbano de proximidad, popularmente conocido como tiendas de barrio. La superficie media de cada establecimiento se sitúa entre 1.300 y 1.500 m2, donde puede encontrarse un amplio surtido de productos de alimentación, bebidas, droguería, perfumería y comida para animales domésticos.

Al cierre de 2008 alcanzó una facturación de 15.379 millones de euros, cifra que representó un 9,96% más que en 2007, y el beneficio obtenido durante el pasado año ascendió a 320 millones de euros, un 5% menos que el conseguido en 2007, siendo el primer ejercicio en el que el volumen de beneficios decrecía respecto al anterior. A pesar de ello, dicho beneficio representó 10 veces más que el que la cadena había obtenido 10 años antes, en 1998, que había sido de 31 millones de euros.

No cabe duda que la progresión de Mercadona durante la última década ha sido realmente admirable y digna de estudio.

Sería fantástico disponer del tiempo a nuestro antojo y podernos desplazar a otras épocas para revivir los pasajes más importantes de la historia en primera persona, o simplemente para descubrir qué nos deparará el futuro.

Pero, a falta de inventos de ficción, no nos queda más remedio que hacer uso de la experiencia y la imaginación para dibujar el escenario futuro de muchos sectores, especialmente el del sector de la electrónica de consumo y los electrodomésticos, una vez haya pasado la crisis y concluya el profundo proceso de transformación en el que se encuentra inmerso.

No es necesario que lancemos nuestra mirada muy lejos. Basta observar cómo está evolucionando el mercado para intuir qué ocurrirá en los próximos dos o tres años y cuáles serán las principales consecuencias.

El principal fenómeno que está actuando como motor del cambio es el importante decrecimiento de las ventas que está dejando al descubierto una desmesurada saturación de la oferta, tanto en número de marcas como de distribuidores. Los crecimientos del pasado fueron una oportunidad para nuevos entrantes, lo que originó un entorno competitivo con excesivos actores y con escasa diferenciación competitiva.